¡Sorpresas únicas!

¡Sorpresas únicas!

Las chicas esperan el tan ansiado anuncio. Sus caritas llenas de sorpresa y de emoción, las palmas y el corazón a todo lo que da. Hasta que finalmente el conductor dice el nombre del artista invitado y miles de gritos que estallan y colman el lugar de felicidad, que hacen sentir que la espera valió la pena y que pronostican que la mejor noche de sus vidas acaba de llegar.

Detrás de cada artista, de cada show que las chicas viven, hay una gran búsqueda, una elección. Es imprescindible que haya una conexión entre ellos y las chicas, pero también entre ellos y FunTime. Nosotros elegimos a los artistas y ellos también nos eligen a nosotros. Les gusta venir, les encanta la energía, la felicidad de las chicas y los emociona festejar los 15 junto a ellas. Nosotros convocamos artistas que no solo sean exitosos en lo que hacen, son grandes talentos, pero que, además, tienen nuestros mismos valores.

En uno de los viajes, al finalizar su show, Abel Pintos nos decía: “Fue genial la verdad. Gracias a todos los que hacen FunTime por darme esta oportunidad, y gracias también a todos los padres y a todas las familias y amigos de estas chicas, porque seguramente sea un sacrificio y un esfuerzo muy grande para muchos, pero verdaderamente están pagando un sueño y eso no tiene precio. Esto no lo van a olvidar nunca, y va a marcar sus vidas de una forma muy feliz”.

Y para nosotros lo que no tiene precio es recibir mensajes como este, y como los de las chicas y los padres, contándonos cómo viven la experiencia FunTime.

Cada show fue único. Por nuestros escenarios pasaron estrellas como Luis Fonsi, Carlos Baute, Axel, Lali Espósito, Miranda, Abel Pintos, Julián Serrano, Lio Ferro, Toco Para Vos, Mano Arriba, Rombai, Bajo Ningún Término y Márama, entre otros.  Y ese mismo criterio que utilizamos al seleccionar a los artistas, es el que usamos para preparar cada una de las sorpresas de este increíble sueño. Las chicas disfrutan de las cosas que verdaderamente les gustan, pero nunca dejando de lado el cuidado hacia ellas. Porque cada cosa que pasa en FunTime es una enseñanza, una vivencia que les va a quedar para toda la vida. ¡Ahora, estamos preparando FunTime Diciembre 2017 que se viene con todo!

¡Los quiero!
Lily
Un viaje con miles de historias

Un viaje con miles de historias

La reunión informativa acaba de terminar y yo estaba juntando mis cosas.

—Disculpanos Lily —me dijeron unos padres que se acababan de acercar.

—Hola ¿Cómo están? ¿Les gustó la reunión? ¿Les quedó alguna duda?
—Sí, nos encantó de hecho acabamos de hacer la reserva.
—¡Ay, pero qué bueno! —dije mirando para todos lados para ver dónde estaba la hija para felicitarla.
La madre parece que se dio cuenta y enseguida me avisó que Sol no había ido a la reunión.
—Es una sorpresa —me dijo.
—¡Qué lindo! seguro se va a poner muy contenta.
—Sí, este viaje es lo que ella más quiere en el mundo.
—Bueno, genial, no se va a arrepentir —dije y me quedé esperando que me comentaran para qué se habían acercado. Pero los papás se miraban y no me hablaban. Yo no quería incomodarlos preguntándoles qué me querían decir, así que ahí estábamos los tres callados.
—Ustedes dicen que el viaje empieza ni bien te anotás —dijo por fin el papá.
—Sí, claro. Porque las chicas ni bien se inscriben pueden entrar a una comunidad virtual, cerrada y exclusiva de FunTime, donde conocen a todas las chicas que van a viajar con ellas y se hacen amigas. Pero además, porque hay fiestas y eventos antes del viaje, para que las chicas….
—Sí, sí —me interrumpió el papá —estuvimos viendo videos y están buenísimas las fiestas, pero lo que queríamos decirte era otra cosa –los dos se miraron.
—A mí me agarró una especie de curiosidad y también de temor ¿qué podía ser tan secreto como para no poder decirlo de una?
—¿Se lo digo yo o se lo decís vos? —Le preguntó ella a él.
—Decile vos.
Yo intentaba mantener mi sonrisa, pero empezaba a impacientarme.
—Bueno, díganlo, sin miedo, que no muerdo —los dos se rieron.
—No, es que nuestro miedo es que nos digas que no.
—Bueno, voy a intentar decir que sí, pero cuéntenme de qué se trata —por mi cabeza pasaron miles de opciones, hasta llegué a pensar que me iban a preguntar si podían viajar con su hija.
—Bueno —dijo la mamá —tal como te comentamos, ustedes dicen que el sueño empieza cuando te anotás y nosotros sabemos que uno de los sueños de nuestra hija sería que vos le contaras que está anotada y que ella va a festejar sus 15 con FunTime.
Me sentí tan aliviada que el “Sí” que me salió fue casi un grito.
Los papás sonrieron y se abrazaron.
—¿Vos le podrás grabar el mensaje ahora en nuestro celular así le damos la sorpresa hoy mismo?
—Sí, claro —dije y me acaricié un poco el pelo como para peinarme.
La mamá sacó una hojita.
—Acá te hicimos unas palabras que nos gustaría que dijeras.
—Ah, bueno, pero qué producción —dije.
Agarré el papel con algo de miedo, porque no tenía idea de lo que podía llegar a decir y no quería herir sus sentimientos si les llegaba a tener que decir que eso no lo iba a poder leer.
—Lo voy a leer primero para adentro para practicar —dije —y empecé a leer.
Los no me sacaban la vista de encima.
No llegué a la mitad y me emocioné muchísimo.
—Esto es hermoso —les dije —.
El texto hablaba desde el momento en que Sol había nacido, una beba prematura que había luchado mucho por salir adelante. De las noches interminables de sus padres sin dormir, del riesgo de vida y de la esperanza que nunca se había ido. De lo grande que estaba ahora, de la hermosa persona en quien se había convertido, que siempre ayudaba a sus hermanos menores, que siempre entendía la situación económica y que nunca pedía nada. Que incluso les había dicho a los padres que si no podían pagar este viaje ella lo iba a entender. Y que ellos habían podido pagar gracias a la colaboración de los vecinos, de los primos, tíos y abuelos, que este era un regalo muy especial y de todo corazón y que ella más que nadie se lo merecía. Después de que yo leyera todo eso, la idea era que, con mis palabras le diera la gran sorpresa.
Cuando terminé, los papás de Sol me abrazaron muy fuerte y me dijeron que no me daba una idea de lo feliz que la iba a hacer a ella.
Estamos a menos de un mes del viaje de Julio, un sueño del que Sol va a participar.
Hace unos días, recibí un mail con un video adjunto. El video era de Sol. La mostraba en el momento en que ella miraba el video que yo había grabado, en el que le contaba que iba a festejar sus 15 con FunTime. Sinceramente aunque intente explicarles lo que sentí al verlo no voy a estar ni cerca. Fue tal la emoción, tal la felicidad que no hay palabras. Y me puse a pensar cuántas historias como la de Sol habrá que quiero conocer… Cuando decimos que FunTime es mucho más que un viaje, también hablamos de esto. Atrás de cada viaje hay cientos de historias, hay miles de sueños, de esfuerzo, de felicidad plena de esos padres que lo dan todo por sus hijas y de hijas que aprenden a ser agradecidas por lo que tienen. Todo eso, a nosotros, nos llena el alma.

Leeré sus historias, espero sus comentarios.
¡Nos vemos muy prontito con todas las chicas de Julio 2017 para seguir construyendo hermosas historias de vida!
Los quiero mucho.
Lily
De soñar, las chicas nunca se olvidan

De soñar, las chicas nunca se olvidan

—Mirá ¿y esta? —dijo Milena mientras le acercaba a Karen una crema a la nariz.
—¿De qué es? Me encanta
Milena miró el envase— Dreamy Vanilla, dice.
—Sí, llevala, yo también quiero una.
—Chicas, les conviene aprovechar la promo y llevarse cuatro casi al mismo precio —dijo Maru, una de las coordinadoras que estaba en el local con ellas.
—¡Buenísimo! —gritaron las dos.  Agarraron los canastos con cremas y perfumes que habían elegido y se fueron para la caja.

No había tanta gente, así que iban a pagar ahí y después iban a volver a Forever 21 donde habían dejado la pila de ropa que se habían probado, a ver si, ahora, había menos gente y podían pagar.

Adelante de ellas había dos o tres personas, esperaron y cuando llegó su turno, apoyaron todo en el mostrador para que la cajera les cobrara.

Karen agarró su mochila, sacó la billetera y pagó. Milena empezó a gritar.

—¡Me robarooooon! —y todo el local se dio vuelta.

Enseguida, Maru se acercó.

—¿Qué pasó?  ¿qué te robaron?—le preguntó Maru mientras intentaba calmarla.
—¡Todo! La mochila con mi plata, mi celular viejo y el iPhone nuevo que me acabo de comprar en Mac.
—Esperá, calmate, contame bien ¿Ibas caminando y te lo sacaron? ¿Te lo olvidaste en algún lado? ¿Cómo fue?
—Yo sé que me dijeron miles de veces que nunca deje de mirar la mochila, que cuide mis cosas y que esté atenta a no olvidarlas en ningún lado, pero bueno, me probé ropa en Forever 21 y…. —Milena no paraba de llorar
—Sí, yo estaba con ella —dijo Karen —nos probamos ropa y como había mucha gente en la cola para pagar nos vinimos a Victoria Secret a comprar cremas.

Maru acompañó a las chicas al otro local.

—¿Cuál es el probador?
Karen y Milena la llevaron.

Había remeritas, calzas, buzos, sweaters, camperas, jeans, esparcidos por todo el probador (una montaña de ropa), que parecía la habitación de un adolescente después de tres meses sin acomodar.

—A ver chicas, primero juntemos un poco esto. Porque incluso la mochila puede estar en medio de toda esta ropa —les dijo Maru.

Las tres se pusieron a doblar. Milena empezó muy entusiasmada con la idea de poder encontrar, en medio de ese lío, su mochila. Pero a medida que fueron sacando todo, su cara empezó a cambiar otra vez.

—¿No ves? ¡Me robaron! —volvió a gritar Milena
—Tranquila —le dijo Maru —¿estás segura de que acá fue el último lugar donde tuviste tu mochila?
—Sí, porque me compré el Iphone en Mac, lo metí en mi mochila y nos vinimos para acá.
—Bueno, vamos a hablar con la gente de seguridad y con la encargada a ver si quizás ellos la vieron o alguien se las dio y la guardaron.

El hombre de seguridad tomó nota de todo lo sucedido, la encargada llamó a las vendedoras y preguntó a las cajeras si alguien les había llevado algo perdido: La mochila no estaba.

—¡Me robarooooon! —volvió a gritar Milena.
—Ah, yo vi a una muchacha que salía de un probador con una mochila —dijo de pronto una de los vendedoras. —era una mochila verde.
—¡Sí! Es mi mochila —dijo Milena.
—¿De qué probador? —preguntó la encargada —y la vendedora señaló el probador donde habían estado Karen y Milena.

Milena no paraba de llorar, Karen la abrazaba, y Maru hablaba con la vendedora y con el hombre de seguridad.

—¡Es élla! —gritó de pronto la vendedora —mientras señalaba a alguien —la que se llevó la mochila ¡es élla!
—Esa es Vero —dijo Maru

Vero, una de los coordinadoras, con la mochila en la mano, caminaba agitada hacia las chicas.

—¡Estaban acá! —dijo —¡las estoy buscando hace una hora! Tomá Mile, te olvidaste esto en el probador.

Me podría pasar el día escribiendo anécdotas como las de Mile. Las chicas están tan contentas, tan fascinadas con lo que ven y tan felices de vivirlo entre ellas, que se olvidan de todo. En FunTime antes y durante todo el viaje, les repetimos la importancia del cuidado de las cosas y de ser responsables con el manejo del dinero. Pero en este sueño las emociones juegan un papel tan fundamental, que, a veces, la razón pasa a un segundo plano. Obviamente son muchas las chicas que finalmente terminan tomando conciencia y aprendiendo que para pasarla bien también es indispensable el cuidado. Y, sobre todo, que no perder las cosas es valorar lo que tenemos y el esfuerzo de quienes nos las dieron. Igual, por suerte, existen muchas Vero, que son todos los coordinadores y supervisores que están atrás de ellas, revisando probadores, baños, mesas de restaurantes y lo que se les ocurra. Pero Shhhh, que esto queda entre nosotros, ustedes no les cuenten que los coordinadores están en todos lados.

¡Los quiero mucho!
Lily

Fiesta de amigas

Fiesta de amigas

El viernes pasado vivimos, en Buenos Aires, otra de nuestras fiestas previas al viaje. Cada fiesta es única, pero todas tienen como objetivo que las chicas que están por viajar puedan ver y sentir un poquito de todo lo que van a vivir en Disney y en Miami, que se conozcan entre ellas y, obviamente, que la pasen increíble. Aunque ya perdí la cuenta de la cantidad de fiestas que hicimos a lo largo de todos estos años, de cada una me llevo una experiencia diferente, cosas que me sorprenden y que nunca me dejan de enriquecer. Que el viaje empieza mucho antes de salir de Ezeiza, es algo que las chicas saben y vivencian en todas las propuestas que les ofrecemos. Verlas esperar su sueño con tantas ganas es algo que siempre nos llena el corazón.

Las luces del escenario se reflejaban en las caras de las chicas que no paraban de cantar. La noche estaba hermosa, el clima de energía y felicidad era alucinante. La primera banda ya había sonado y el siguiente invitado sorpresa estaba a punto de subir. Yo miraba para todos lados, cada sonrisa, las manos en alto, los ojos brillantes y húmedos de emoción, miles de celulares por todos lados, registrándolo todo, grabando, sacando fotos para compartir con  amigas. Poder ver que lo que preparamos con tanta dedicación hace felices a las chica es el mejor regalo para nosotros. Escuchar como gritan de alegría cuando después de tanto esperar por fin descubren a las estrellas que van a dar shows exclusivos para ellas, escuchar como gritan de entusiasmo cuando el conductor dice los nombres de los grupos que se leen en las banderas que las chicas llevaron, escuchar como gritan de emoción cada vez que les preguntamos “¿FunTime está?”, es increíble.

Pero hay algo especialmente movilizador para nosotros y es verlas interactuar. Desde el momento en que las chicas se anotan para festejar sus 15 con FunTime, pueden acceder a “FunTime Community”, una red social exclusiva para ellas, que les permite conocerse y empezar a armar los grupos para compartir habitaciones y buses. Es una herramienta super útil e interesante, porque las chicas ya empiezan a armar su vínculo desde muy temprano. Pero lo que pone sumamente feliz, es que más allá de la era virtual y cibernética que estamos viviendo, las chicas siguen necesitando y valorando el contacto humano, ese que tenía yo, que tenían todos los padres cuando éramos chicos. Esas amistades “en persona” que no se reemplazan con nada.

—¡Vengan, son ellas! —le dijo una chica a otras dos y todas se acercaron a un grupito. Después de risas y abrazos, todas fueron para el escenario para seguir disfrutando juntas del show.

Algunas quedan en encontrarse en un lugar determinado, otras acuerdan ir vestidas de alguna manera en especial para reconocerse, también vi chicas que pasaban gritando la fecha de su salida, para encontrarse con otras.

“¿Alguna de diciembre 2018?” y cuando había coincidencia era hermoso verlas festejar.

Un poco más lejos, una chica que miraba para todos lados, gritó:

—”¿Jazu?” —y se acercó a otra chica.
—¡Sí! ¿Lara? —le gritó la otra —¡Por fin! —y se pusieron a charlar como si se conocieran de toda la vida.

Me quedé un rato mirándolas, me emocionaba saber que esa relación la habían empezado a construir desde FunTime. Algo que estaba tomando forma, que de lo virtual pasaba a lo real, me las imaginaba compartiendo el viaje, haciéndose amigas inseparables, de esas que duran para siempre. Yo tengo mejores amigas que conocí en el secundario, a la misma edad que las chicas. Y seguramente a muchos que están leyendo esto les pasa lo mismo. Esas amistades que  surgieron en una era diferente, un tiempo de cartas de papel y letra desprolija, entregadas en mano. Pero, sin importar la era, todas las amistades siguen teniendo los mismos valores. Y de eso hablamos cuando decimos que FunTime es mucho más que festejar los 15, FunTime es festejar la vida.

Los quiero
Besos

Lily

Libertad interior

Libertad interior

Hace poco fue El Día De La Mujer. Todas conocemos la historia de aquella fábrica que se incendió, en la que había mujeres que estaban luchando por sus derechos. Creo que pasan los años y todas seguimos llevando dentro nuestro un poco de esas mujeres. Por un lado está la libertad que con el tiempo y la lucha van concediendo las sociedades, las leyes, las costumbres de cada país, de cada religión. Pero también está la libertad interior que cada una de nosotras se permite disfrutar. Y es de esa libertad de la que hoy tenía ganas de hablarles.

Todos los días, hacen más de 27 años, vuelvo a elegir mi trabajo, las cosas que me gusta hacer, como me relaciono con mi familia, lo que comparto con ellos, lo que comparto conmigo misma. También me siento libre al elegir no hacer ciertas cosas o resignar otras por la gente que amo. Eso que ustedes hacen con tanto cariño, al permitirles a sus hijas volar y festejar sus 15 como ellas lo soñaron.

A mí me emociona y admiro verlas y verme trabajar, ir de compras, salir con amigas, ocuparnos de nuestras familias, estar en cada detalle para que no le falte nada a nadie y como si fuera poco dedicarnos tiempo a nosotras mismas. Pero también es cierto que vivimos a las corridas, que el tiempo no nos alcanza y que a veces las obligaciones nos superan y no siempre podemos elegir. A veces nos parece que son muchas las ocasiones en que tenemos que resignar nuestras ganas. Por eso mismo me parece que nunca debemos dejar de sentirnos libres, incluso cuando nos gustaría serlo mucho más. Se trata de mantener viva la sensación aunque sea con pequeñas cosas, aunque sea un ratito cada día.
Cuando hace muchos años nosotros pensamos en FunTime, lo hicimos también con la idea de darles a las chicas libertad. Libertar de elegir festejar sus 15 de una manera diferente, libertad de elegir nuevas amigas, de estar lejos de los padres y seguir creciendo, conociéndose.
De ese mismo modo surgió Ladies Week, un viaje en el que las mujeres viajan a Nueva york para sentirse libres de todas las obligaciones, para reencontrarse con ellas mismas y con el tiempo de poder hacer lo que desean. Dentro de muy poquito, en mayo de este año, tenemos nuestra primera salida y estamos ansiosos de ver cómo las madres pueden experimentar la misma sensación de libertad que sienten sus hijas cuando viajan con nosotros. Cada una desde su lado, desde sus necesidades y sus tiempo. Cada etapa de la vida es diferente y cada mujer es diferente, pero hay algo que nos une a todas: el amor y la pasión por dejar ser libres a los otros y por encontrar nuestra propia libertad.

¡Las quiero mucho!

Lily

Esfuerzo compartido

Esfuerzo compartido

“Gracias Lily, gracias FunTime”  Así empezaba el mail de Carla, una de las chicas que viajó hace unos años, en Febrero. Hasta ahí nada fuera de lo normal. Por suerte son muchos los mails que nos mandan agradeciéndonos. Pero el mail de Carla era distinto. Por lo general recibimos agradecimientos de las chicas y de las familias por la experiencia inolvidable, por el cuidado, por todo lo vivido. Carla nos agradecía por eso, pero además y principalmente por haberle enseñado que cuando uno se esfuerza, los sueños se cumplen. Nos confesaba que cuando se había anotado, tenía mucho miedo de no poder viajar, porque para poder hacerlo tenía que rendir todas las materias bien, no llevarse ninguna. También nos contaba que ella no era precisamente una de esas alumnas a las que todo le sale fácil, pero que ahora, después de FunTime, se sentía más confiada, porque si lo había logrado una vez, lo podía volver a hacer.
Acabamos de volver del viaje de Febrero 2017. Fue un viaje increíble y una vez más estamos felices de haber superado las expectativas de las chicas. Pero más feliz me pone saber que en este Febrero como en tantos otros hay muchas “Carlas”, a las que quizás el camino les resulte un poco más difícil, quienes tienen que esforzarse un poco más para lograrlo, pero para quienes después, el premio es super gratificante. Y lo más lindo de todo, es que el sueño pasa a ser algo que se cumple gracias a sus familias, pero también gracias a ellas mismas.
Por eso, siempre hablamos de que FunTime no es sólo diversión, FunTime es también crecimiento, madurez y aprendizaje.  Elegir FunTime implica un compromiso, para muchas de las chicas, desde el principio. Una decisión hermosa, pero con la cual también deben tomar conciencia de que deberán esforzarse para poder cumplir su sueño, y eso, es más que valioso; es algo que les servirá para toda la vida.
Quiero agradecerles a todas las chicas y a sus familias por este viaje increíble del que acabamos de volver. Una experiencia hermosa que sin dudas, le cambia la vida a todas.
Me encantaría que compartan sus experiencias con nosotros, que dejen sus comentarios, estoy segura de les va a servir a muchas chicas para tomar coraje y empezar a volar.
Los quiero mucho,
Lily.
Un sueño más que compartido

Un sueño más que compartido

—¿Lily, estás muy ocupada? —era Romina, la recepcionista, por teléfono.
—Hola Romi, decime.
—Acá hay una nena que vino a averiguar para viajar.

Aha –Por día son muchas las chicas que al no poder venir a la reunión informativa, se acercan otro día con sus padres hasta la oficina, así que no entendía qué me quería decir Romi.
—Justo estoy con gente, ya le digo a una de las chicas que baje. Le contesté.
Romina bajó la voz, tuve que pegarme el teléfono a la oreja para poder escucharla.
—Es que son como quince —me dijo.
—¿Qué cosa son como quince? – respondí
—Los que vinieron a averiguar.
—Romi ¿estás bien vos?

Romi me hablaba como si ese mismo día hubiera empezado en la empresa, ya sabía lo que había que hacer cuando las familias venían a averiguar por el viaje. Y si era más de una familia, les tenía que decir que tomaran asiento y que esperaran a que bajara alguna de las vendedoras.
—Deciles que tomen asiento y que las chicas los van a ir atendiendo.
—No, es que los quince que vinieron son todos por la misma chica.
—¿Cómo por…? ¿Cómo se llama la chica?
—Soledad
Me acerqué a las chicas de la oficina.
—Chicas ¿alguna tiene una reunión con la familia de Soledad?
—Sí, yo —dijo Marisa —¿Qué hora es? Llegaron antes.
—Están abajo y parece que son muchos, fijate si está libre alguna de salas.

Al ratito Marisa apareció en mi oficina.
—Quieren verte a vos.
Bajé.

—Hola ¿Cómo están? —dije mientras intentaba adivinar quién era la chica que iba a viajar porque había dos o tres de alrededor de 15 años.
—Hola Lily, me dijo una señora —ella es Sol y venimos a averiguar para que festeje sus 15 con ustedes.
—Genial, hola Sol —dije —y se ve que se notó mi cara de desconcierto porque la señora enseguida agregó.
Ellos son los tíos, los abuelos y los primos. Nos vinimos todos de General Las Heras.

—Hola —dijeron todos juntos.
—Ah, que bien, se vinieron todos, cómo deben querer a esa chica —y sonreí, pasen.

No es que me molestara que vinieran todos, en FunTime si hay algo que nos encanta, es recibir gente, pero estaba entre confundida e intrigada y no quería preguntar para que no se sintieran incómodos.

—Me dijo Marisa que querían hablar conmigo.
—Perdón Lily, Marisa nos está atendiendo muy bien —dijo y soltó una risita —pero si no te molesta, y si podés, claro, nos gustaría que nos lo contaras vos. Quisimos venir a una reunión informativa, pero ese día nos fue imposible coincidir todos. Bueno hoy no estamos todos tampoco, pero sí la mayoría.
—Bueno, dos horas como dura la reunión no creo que podamos —dije y sonreí —pero podemos charlar un ratito y después, si les parece bien, Marisa les termina de contar.
—Sí, perfecto, dijo la mamá —es que nos pareció una buena idea venir todos, porque este viaje va a ser un regalo compartido. Sol es la primera de la familia en cumplir 15 y estamos todos muy emocionados y ellos no solo quieren poner la plata, quieren poder acompañarla en todo lo que tenga que ver con su sueño.

Yo me quedé mirándolos, no podía creer lo que me estaban diciendo, sentí ganas de abrazarlos. Muchas de las chicas viajan gracias a la lista de 15 en la que todos los que quieren pueden participar y formar parte del sueño de las chicas. Pero eso que estaba haciendo esa familia me conmovió. En otros de mis textos, les hablé de la grandeza de los padres al dejar que las chicas puedan festejar sus 15 como ellas lo sueñan y no como quizás a ellos les hubiera gustado. Hoy tuve ganas de agradecerles el compromiso y el amor de todos los que deciden hacer su aporte tanto económico como desde el corazón para que las chicas puedan vivir esta experiencia que, sin dudas, es única para ellas y para todos los que las acompañan.

Lluvia de sueños

Lluvia de sueños

Caminaba por una calle que no conocía, un fuerte viento hacía volar hojas y sombreros por el aire. La lluvia era cada vez más fuerte, así que me paré debajo de un toldo. De pronto, una ráfaga de viento hizo desaparecer el toldo y la lluvia se convirtió en baldazos de agua que me caían con fuerza. Abrí los ojos. Estaba soñando, en la cómoda cama del crucero, pero el ruido de mi sueño continuaba. Me levanté y miré por la ventana: Llovía.
El barco se movía un poco, eran cerca de las 6 de la mañana así que me vestí y fui a recorrer las habitaciones para ver que todas las chicas estuvieran durmiendo. No volaba una mosca.
Cuando las chicas bajaron a desayunar, no estaban con las pilas de siempre, seguramente desilusionadas por el frustrado día de playa en Las Bahamas. Había un ruido monótono de charlas con voces medio desganadas.
Uno de los coordinadores se paró arriba de una mesa y gritó:
—¿Alguna vez jugaron a la guerra de canciones arriba de un crucero 5 estrellas?
Se escuchó un “nooo” lejano.
—No las escucho —dijo el coordinador —las desafío, todas contra mí. Si ganan eligen una prueba para que yo haga, pero si gano yo, ustedes cambian esas caras.
—Yo también juego —dijo otro de los coordinadores —Pero si gano tengo un desafío más difícil, después de todo lo que se van a divertir, las reto a que puedan quedarse con la cara que tienen ahora.
Se escucharon varias risas.
—¡Participo! gritó una de las supervisoras —pero agrego una regla, las canciones tienen que tener que ver con la lluvia.
El coordinador que estaba parado arriba de la silla empezó: “I’m singing in the rain, I’m singing in the rain” ¡Con N!
No culpes a la noche” —empezó a cantar una de las chicas y todas las siguieron mientras hacían la coreografía — “no culpes a la playa, no culpes a la lluvia” ¡Con A!
—Yo —gritó la supervisora — “al este y al oeste llueve lloverá…”
Nos fuimos sumando todos, el resto de los coordinadores y supervisores y hasta algún que otro mozo desafinado. Las chicas no podían más de la risa. La onda que se generó en el barco fue alucinante.
Después llegó Mariano Botindari, uno de los coaches —¿Quién de ustedes se anima a bailar y a copiar todos los pasos que voy a hacer sin caerse con el movimiento del barco?
Los asientos quedaron todos vacíos y empezó la música.
Obviamente, siempre tenemos planificados los días de lluvia, pero esa mañana la improvisación de todo el equipo hizo que las chicas se dieran cuenta de que no hay manera de pasarla mal, llueva, truene o haya un sol radiante. Cambiarles el humor desde el principio, hizo que el día fuera increíble hasta el final.
Mientras tanto, el equipo en Buenos Aires, se ocupaba de los padres. Lo primero fue subir una pieza a Facebook para que las familias supieran que aunque el clima no ayudaba y las chicas no iban a poder ir a la playa, estaban todas bien y pasándola genial arriba del crucero. Después, había que responder los mails y los llamados de los padres que preocupados, y sin señal para comunicarse con sus hijas, querían asegurarse de que todo estuviera bien. Siempre nos mantenemos en permanente contacto, pero sabemos que hay ocasiones, como puede ser una tormenta en el crucero, que amerita toda nuestra dedicación, porque entendemos perfectamente el momento que están viviendo tanto los padres como las chicas.
Hoy, tuve ganas de hablarles del gran equipo de trabajo que tenemos en FunTime. Los que viajan con nosotros, los que se quedan, todos con el único objetivo de hacer que la experiencia de las chicas y sus familias, sea la mejor de sus vidas.
Las fiestas son un lindo momento para valorar, para agradecer y para rodearse de gente querida.
Les deseo que así como lo vivimos en la familia FunTime, la suya siempre esté unida para darse felicidad.
¡Que tengan un 2017 hermoso, lleno de proyectos y una lluvia de sueños  por cumplir!
¡Los quiero mucho!
Lily
Alegría que contagia

Alegría que contagia

Estábamos por hacer el check in con las chicas, cuando se me acerca una señora.

—Disculpe, me dicen que es con usted con quien tengo que hablar.

Lo primero que pensé, fue que tenía una hija o una sobrina, y ya estaba por decirle que me dejara su teléfono y que las chicas de la oficina la iban a llamar.

—¿Todas estas chicas van a viajar en el avión? —me preguntó.
—Sí, estamos yendo a Miami, para…
—Tiene que ser un chiste, le tengo miedo a los aviones, lo único que quiero hacer es dormir todo el viaje y va a ser imposible pegar un ojo.

Yo miré a las chicas que en ese momento no hacían otra cosa que charlar tranquilas y preocuparse por tener sus documentos consigo, tal como les había dicho yo unas dos mil quinientas veces. Menos mal que la señora no las había visto en Disney cantando, gritando, bailando, pensé

Yo entendía a la señora. Muchas veces las caras de las personas cuando ven semejante cantidad de chicas pasan primero por asombro y sonrisas hasta transformarse en preocupación. Pero habiendo viajado con ellas durante tantos años, sabía que todo estaba bajo control.

La señora seguía:

—Usted no entiende, tengo el casamiento de mi hija en Miami, salvo situaciones como esas, yo no viajo en avión. Y lo peor de todo es que con tantos nervios y emoción, me olvidé las pastillas para dormir arriba de la mesa. Ya le avisé a la compañía que si me ven durmiendo, no me despierten para comer y pedí el asiento del lado de la ventanilla para que mi compañero no me despierte cuando quiera pasar para ir al baño. Pero resulta que me toca volar con doscientas chicas que no van a parar de gritar en todo el viaje y…
—Quédese tranquila —la interrumpí —Nadie puede viajar con doscientas personas gritando y eso no va a pasar. ¿Ve esos chicos y chicas que están con ellas? Son los coordinadores, esa señora, supervisora de coordinación y estoy yo. Las chicas no viajan solas.
—Todo muy lindo, pero no me imagino cómo van a hacer para que no me despierten y este va a ser el peor viaje de mi vida – me dijo la señora y se fue otra vez a su lugar en la fila, que otra pasajera le estaba cuidando.

Subimos todos al avión, pasé por los asientos de las chicas para ver si alguna necesitaba algo y vi a la señora sentada con los ojos cerrados, agarrada de los apoyabrazos con tanta intensidad como si no los fuera a soltar nunca más, y diciendo algo en voz baja, que supongo sería algún rezo.

Horas después, el avión aterrizó, se escucharon aplausos, gritos y todos empezamos a prepararnos para bajar.

Yo estaba agarrando mi valija de mano, cuando me tocaron el hombro. Era la señora.

—¿Y? ¿qué tal? ¿Pudo dormir? —Le pregunté.
—No dormí nada. Sin mis pastillas es imposible, pero estuve todo el viaje escuchando las charlas de las chicas. Hablaban de sus vestidos, de Disney, de las fiestas. Me acordé mucho de mi hija a esas edad, sus 15 y pensar que ahora voy a su casamiento. No le voy a decir que no tuve miedo, pero la verdad, creo que fue mi mejor viaje. No hice otra cosa que pensar en cosas lindas, las chicas me transmitieron toda su alegría.

Hace apenas unas horas, el último de los vuelos aterrizó en Miami. Estamos todos más que listos y con todas las energías para vivir este sueño con todo!  Es inmensa la felicidad que siento de compartir con las chicas, y con todas sus familias, esta increíble experiencia llena de expectativas, de emociones y de esa hermosa alegría de las chicas que contagia!

¡Seguimos en contacto!

Besos, Lily

Dejarlas volar

Dejarlas volar

Un día, después de una reunión informativa, se me acercó un papá:

—Mi hija y mi mujer ya vinieron a la reunión y están convencidas de que lo que quieren es que Belu festeje sus 15 con FunTime.
—Buenísimo —le dije
—Ellas no saben que yo vine y no quiero que sepan porque no me gustaría desilusionar a Belu. Pero yo no estoy tan convencido.
Le pedí al papá que me siguiera, subimos las escaleras y nos sentamos en mi oficina. —Contame ¿qué es lo que te hace dudar?
—Tener a mi hija a tantos kilómetros de distancia, y no es que no confíe en ustedes, pero me cuesta pensar en que esté tan lejos de nosotros.

Yo entendía perfectamente lo que le pasaba a este papá, a mí misma como madre seguramente también me pasaría. Pero también sabía que si el papá había venido hasta acá a escuchar la reunión y a charlar conmigo era porque dentro suyo también quería cumplirle el sueño a su hija.

—¿Viste todos los padres que había hoy en la reunión? —le pregunté – multiplicá eso por miles y miles de padres que son los que anotaron a las chicas durante todos estos años ¿Pensás que a todos ellos no les pasaba lo mismo que a vos? Lo que sentís es lo más normal.

El papá me miraba y esbozaba una pequeña sonrisa.

—Ahora cuando bajemos —seguí —te voy a pedir un favor. Hablá con otros padres, preguntales que sienten ellos y vas a ver que lo que te digo es así. Obviamente la decisión es de ustedes y es más que respetable, pero te pido algo más, entrá a Facebook y leé los comentarios de los papás de las chicas que ya viajaron y te vas a dar cuenta de que todo ese miedo se va cuando ven la cara de felicidad de las chicas. Y cuando vuelven y las escuchan decir ¨gracias¨ no hay palabras para explicarte lo que sienten.

Obviamente Belu viajó, y después el papá me escribió un mail hermoso contándome lo feliz que estaba de haber dejado de lado sus miedos y sus deseos de estar con ella, para cumplirle el sueño.
El viernes vivimos una fiesta impresionante con las chicas que van a viajar en el 2016, 2017, 2018 y 2019. Y mientras miraba sus caras, llenas de felicidad, de pasión, había algo en lo que no podía dejar de pensar: Los padres FunTime son increíbles. Porque ser padres FunTime es mucho más que anotar a sus hijas en el viaje. Los padres FunTime son aquellos que, quizás dejando de lado sus ganas de festejar los 15 con sus hijas, escuchan y aceptan el deseo de ellas. Son aquellos que viajan kilómetros y kilómetros para venir a la reunión informativa y aquellos que las traen a una fiesta, se quedan afuera esperándolas durante horas y se llenan de felicidad al escuchar los gritos de alegría de las chicas mientras escuchan a sus artistas favoritos. Son aquellos que duermen con el celular prendido durante 15 días por si a las tres de la mañana sus hijas necesitan contarles algo. Y los que se la pasan en Facebook para vivir el minuto a minuto del viaje. Son aquellos padres increíbles que finalmente hacen sus miedos a un lado para dejarlas  volar.
Besos, Lily.