El deseo de las chicas

El deseo de las chicas

Maquillajes, peinados, vestidos, zapatos, nervios y por sobre todo mucha alegría y emoción. Estábamos todas entusiasmadísimas preparándonos para la fiesta de 15 en el Hilton, cuando escuché “Lilyyyy”.  Un “Lilyyy” que, a diferencia de los cientos que había escuchado en el día, este provenía de alguien mayor de 15 años.

Era Andrea, una de las supervisoras, que caminaba junto a Lucila, una de las chicas que no paraba de llorar.

—¿Qué pasó? —pregunté.
—Esto me pasó, mirá —me contestó Lucila mientras me mostraba el vestido.

Lo recorrí con la mirada. De arriba a abajo, de izquierda a derecha, intentando encontrar alguna mancha o un agujero, incluso le pedí a Lucila que diera una vuelta, pero nada. El vestido, intacto.

—¿Una de las chicas tiene uno igual? ¿es eso? ¿te lo copiaron? —le pregunté
—no te preocupes, cada una lo luce de una manera diferentes, además…                                     —¿A vos te parece que alguien puede tener un vestido igual a este? —gritó Lucila —¡es horrible!
—¿Pero por qué lo trajiste si no te gusta?
—Mi mamá quiere que me lo ponga, me dijo que era su sueño verme con este vestido, pero es un asco, pareciera que me vestí para la fiesta de disfraces.

Andrea me miraba y movía los labios: “A mí me encanta“. Y a mí también me encantaba, pero a Lucila no, así que había que resolver el tema, porque ninguna de las chicas puede vivir triste su fiesta de 15 y menos por un vestido.

—Vamos a hacer una cosa – le dije —¿vos trajiste otro vestido?
—Me compré uno re lindo en el shopping.
—Bueno, perfecto, vení conmigo.

Fui con Lucila dónde estaban los fotógrafos.

—Joni, vení necesito que me hagas un favor, sacale diez, quince fotos a Lucila y subilas a Facebook para que las vea su mamá.
—Y vos Lu, tratá de hacer un esfuerzo y poné tu mejor cara de alegría. Hacé de cuenta que estamos en la fiesta de disfraces y que te vas a ganar el premio al mejor disfraz.

Lucila sonrió.

—¿Ves? así, esa carita quiero. Después andá a la habitación, ponete ese vestido divino que te compraste y disfrutá de tu noche con todas tus amigas.

Lucila se fue con Joni. Andrea y yo caminamos juntas hacia el salón para ver los últimos detalles.

—¿Y le vamos a mentir a la mamá? —Me preguntó Andrea, medio horrorizada.
—No le vamos a mentir, a la vuelta le vamos a contar todo. Pero yo estoy segura de que va a estar mucho más contenta cuando sepa que ayudamos a su hija para que pase su fiesta feliz, en vez de que si la obligamos a dejarse ese vestido y se pasa toda la noche llorando.

Me fui a ver cómo andaban las chicas con sus preparativos, y me quedé con una sensación linda. No la pude racionalizar enseguida. Como cuando uno siente algo y no sabe bien por qué. Pero más tarde, durante la fiesta viendo la energía y la emoción de las chicas, pude ponerlo en palabras y se lo comenté a Andrea:
“Es increíble lo que los padres hacen por sus hijas, al priorizar lo que ellas realmente quieren para sus 15 y no lo que ellos quizás soñaron.”
Todos en FunTime coincidimos en que hay algo que hace que esta experiencia sea única: el viaje está pensado, diseñado y coordinado sólo y exclusivamente para las chicas. Pero para que esto sea posible tenemos que escucharlas en todo momento. Sus gustos, sus temores, sus vivencias, sus alegrías fueron cambiando durante los 26 años que venimos haciendo FunTime. Estar siempre atentos nos enriquece. Antes era frecuente escuchar a las chicas decir que la fiesta era más un deseo de los padres que de ellas. No les interesaba festejar sus 15 con la comida que elegían pensando en los invitados, ni sacarse fotos en cada una de las veinticinco mesas con gente que ni conocían, ni pasarse veinte minutos bailando el vals con un desfile de parientes y amigos de los padres. Hoy las chicas de 15 son más maduras y desean ser escuchadas. Por eso veo que la elección de festejar con FunTime es una decisión consensuada entre chicas y padres que genera un vínculo diferente apenas comienzan los preparativos del viaje. Por eso, la experiencia no sólo son los 15 días. Es el antes, el durante y el después en que toda la familia disfruta del viaje. Es una experiencia que enriquece a las chicas enormemente. Las vemos relacionarse con nuevas amigas, divertirse, compartir cada momento de una manera tan intensa y con tanta emoción que realmente cuesta explicarlo con palabras. Hoy también los padres tienen la posibilidad de “vivir” el viaje a través de nuestras redes sociales y disfrutar en tiempo real de la alegría de sus hijas. Los padres nos cuentan que cuando ven tanta felicidad en sus hijas, saben que la mejor decisión que pudieron haber tomado fue la de regalarles lo que ellas tanto desearon.

¡Me encantaría que me cuenten cómo lo vivieron ustedes!

Besos, Lily.

 

2 comentarios en “El deseo de las chicas

  1. Hay Lili y andrea unas genias♡ Viaje el año pasado en julio la pase super y estaban ahí si te pasaba algo o te sentias mal! Funtime es lo mejor♡♡♡

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  2. Lily, yo viaje con FunTime hace tres años y coincido con vos que es el antes, él durante y el después en que la familia disfruta el viaje.
    Fueron increíbles los momentos que viví con FunTime y no sólo fue un viaje, fue un cambio en mi vida; quince días únicos, una experiencia inolvidable!
    Aprovecho este medio para agradecer a la empresa, a los coordinadores, a Andrea que se preocupa por la salud de todas las chicas y a vos Lily por el hermoso viaje que me hicieron vivir. Viajar con FunTime es una experiencia única!!! Gracias gracias gracias

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