Mes: enero 2017

Un sueño más que compartido

Un sueño más que compartido

—¿Lily, estás muy ocupada? —era Romina, la recepcionista, por teléfono.
—Hola Romi, decime.
—Acá hay una nena que vino a averiguar para viajar.

Aha –Por día son muchas las chicas que al no poder venir a la reunión informativa, se acercan otro día con sus padres hasta la oficina, así que no entendía qué me quería decir Romi.
—Justo estoy con gente, ya le digo a una de las chicas que baje. Le contesté.
Romina bajó la voz, tuve que pegarme el teléfono a la oreja para poder escucharla.
—Es que son como quince —me dijo.
—¿Qué cosa son como quince? – respondí
—Los que vinieron a averiguar.
—Romi ¿estás bien vos?

Romi me hablaba como si ese mismo día hubiera empezado en la empresa, ya sabía lo que había que hacer cuando las familias venían a averiguar por el viaje. Y si era más de una familia, les tenía que decir que tomaran asiento y que esperaran a que bajara alguna de las vendedoras.
—Deciles que tomen asiento y que las chicas los van a ir atendiendo.
—No, es que los quince que vinieron son todos por la misma chica.
—¿Cómo por…? ¿Cómo se llama la chica?
—Soledad
Me acerqué a las chicas de la oficina.
—Chicas ¿alguna tiene una reunión con la familia de Soledad?
—Sí, yo —dijo Marisa —¿Qué hora es? Llegaron antes.
—Están abajo y parece que son muchos, fijate si está libre alguna de salas.

Al ratito Marisa apareció en mi oficina.
—Quieren verte a vos.
Bajé.

—Hola ¿Cómo están? —dije mientras intentaba adivinar quién era la chica que iba a viajar porque había dos o tres de alrededor de 15 años.
—Hola Lily, me dijo una señora —ella es Sol y venimos a averiguar para que festeje sus 15 con ustedes.
—Genial, hola Sol —dije —y se ve que se notó mi cara de desconcierto porque la señora enseguida agregó.
Ellos son los tíos, los abuelos y los primos. Nos vinimos todos de General Las Heras.

—Hola —dijeron todos juntos.
—Ah, que bien, se vinieron todos, cómo deben querer a esa chica —y sonreí, pasen.

No es que me molestara que vinieran todos, en FunTime si hay algo que nos encanta, es recibir gente, pero estaba entre confundida e intrigada y no quería preguntar para que no se sintieran incómodos.

—Me dijo Marisa que querían hablar conmigo.
—Perdón Lily, Marisa nos está atendiendo muy bien —dijo y soltó una risita —pero si no te molesta, y si podés, claro, nos gustaría que nos lo contaras vos. Quisimos venir a una reunión informativa, pero ese día nos fue imposible coincidir todos. Bueno hoy no estamos todos tampoco, pero sí la mayoría.
—Bueno, dos horas como dura la reunión no creo que podamos —dije y sonreí —pero podemos charlar un ratito y después, si les parece bien, Marisa les termina de contar.
—Sí, perfecto, dijo la mamá —es que nos pareció una buena idea venir todos, porque este viaje va a ser un regalo compartido. Sol es la primera de la familia en cumplir 15 y estamos todos muy emocionados y ellos no solo quieren poner la plata, quieren poder acompañarla en todo lo que tenga que ver con su sueño.

Yo me quedé mirándolos, no podía creer lo que me estaban diciendo, sentí ganas de abrazarlos. Muchas de las chicas viajan gracias a la lista de 15 en la que todos los que quieren pueden participar y formar parte del sueño de las chicas. Pero eso que estaba haciendo esa familia me conmovió. En otros de mis textos, les hablé de la grandeza de los padres al dejar que las chicas puedan festejar sus 15 como ellas lo sueñan y no como quizás a ellos les hubiera gustado. Hoy tuve ganas de agradecerles el compromiso y el amor de todos los que deciden hacer su aporte tanto económico como desde el corazón para que las chicas puedan vivir esta experiencia que, sin dudas, es única para ellas y para todos los que las acompañan.

Lluvia de sueños

Lluvia de sueños

Caminaba por una calle que no conocía, un fuerte viento hacía volar hojas y sombreros por el aire. La lluvia era cada vez más fuerte, así que me paré debajo de un toldo. De pronto, una ráfaga de viento hizo desaparecer el toldo y la lluvia se convirtió en baldazos de agua que me caían con fuerza. Abrí los ojos. Estaba soñando, en la cómoda cama del crucero, pero el ruido de mi sueño continuaba. Me levanté y miré por la ventana: Llovía.
El barco se movía un poco, eran cerca de las 6 de la mañana así que me vestí y fui a recorrer las habitaciones para ver que todas las chicas estuvieran durmiendo. No volaba una mosca.
Cuando las chicas bajaron a desayunar, no estaban con las pilas de siempre, seguramente desilusionadas por el frustrado día de playa en Las Bahamas. Había un ruido monótono de charlas con voces medio desganadas.
Uno de los coordinadores se paró arriba de una mesa y gritó:
—¿Alguna vez jugaron a la guerra de canciones arriba de un crucero 5 estrellas?
Se escuchó un “nooo” lejano.
—No las escucho —dijo el coordinador —las desafío, todas contra mí. Si ganan eligen una prueba para que yo haga, pero si gano yo, ustedes cambian esas caras.
—Yo también juego —dijo otro de los coordinadores —Pero si gano tengo un desafío más difícil, después de todo lo que se van a divertir, las reto a que puedan quedarse con la cara que tienen ahora.
Se escucharon varias risas.
—¡Participo! gritó una de las supervisoras —pero agrego una regla, las canciones tienen que tener que ver con la lluvia.
El coordinador que estaba parado arriba de la silla empezó: “I’m singing in the rain, I’m singing in the rain” ¡Con N!
No culpes a la noche” —empezó a cantar una de las chicas y todas las siguieron mientras hacían la coreografía — “no culpes a la playa, no culpes a la lluvia” ¡Con A!
—Yo —gritó la supervisora — “al este y al oeste llueve lloverá…”
Nos fuimos sumando todos, el resto de los coordinadores y supervisores y hasta algún que otro mozo desafinado. Las chicas no podían más de la risa. La onda que se generó en el barco fue alucinante.
Después llegó Mariano Botindari, uno de los coaches —¿Quién de ustedes se anima a bailar y a copiar todos los pasos que voy a hacer sin caerse con el movimiento del barco?
Los asientos quedaron todos vacíos y empezó la música.
Obviamente, siempre tenemos planificados los días de lluvia, pero esa mañana la improvisación de todo el equipo hizo que las chicas se dieran cuenta de que no hay manera de pasarla mal, llueva, truene o haya un sol radiante. Cambiarles el humor desde el principio, hizo que el día fuera increíble hasta el final.
Mientras tanto, el equipo en Buenos Aires, se ocupaba de los padres. Lo primero fue subir una pieza a Facebook para que las familias supieran que aunque el clima no ayudaba y las chicas no iban a poder ir a la playa, estaban todas bien y pasándola genial arriba del crucero. Después, había que responder los mails y los llamados de los padres que preocupados, y sin señal para comunicarse con sus hijas, querían asegurarse de que todo estuviera bien. Siempre nos mantenemos en permanente contacto, pero sabemos que hay ocasiones, como puede ser una tormenta en el crucero, que amerita toda nuestra dedicación, porque entendemos perfectamente el momento que están viviendo tanto los padres como las chicas.
Hoy, tuve ganas de hablarles del gran equipo de trabajo que tenemos en FunTime. Los que viajan con nosotros, los que se quedan, todos con el único objetivo de hacer que la experiencia de las chicas y sus familias, sea la mejor de sus vidas.
Las fiestas son un lindo momento para valorar, para agradecer y para rodearse de gente querida.
Les deseo que así como lo vivimos en la familia FunTime, la suya siempre esté unida para darse felicidad.
¡Que tengan un 2017 hermoso, lleno de proyectos y una lluvia de sueños  por cumplir!
¡Los quiero mucho!
Lily