Mes: mayo 2017

De soñar, las chicas nunca se olvidan

De soñar, las chicas nunca se olvidan

—Mirá ¿y esta? —dijo Milena mientras le acercaba a Karen una crema a la nariz.
—¿De qué es? Me encanta
Milena miró el envase— Dreamy Vanilla, dice.
—Sí, llevala, yo también quiero una.
—Chicas, les conviene aprovechar la promo y llevarse cuatro casi al mismo precio —dijo Maru, una de las coordinadoras que estaba en el local con ellas.
—¡Buenísimo! —gritaron las dos.  Agarraron los canastos con cremas y perfumes que habían elegido y se fueron para la caja.

No había tanta gente, así que iban a pagar ahí y después iban a volver a Forever 21 donde habían dejado la pila de ropa que se habían probado, a ver si, ahora, había menos gente y podían pagar.

Adelante de ellas había dos o tres personas, esperaron y cuando llegó su turno, apoyaron todo en el mostrador para que la cajera les cobrara.

Karen agarró su mochila, sacó la billetera y pagó. Milena empezó a gritar.

—¡Me robarooooon! —y todo el local se dio vuelta.

Enseguida, Maru se acercó.

—¿Qué pasó?  ¿qué te robaron?—le preguntó Maru mientras intentaba calmarla.
—¡Todo! La mochila con mi plata, mi celular viejo y el iPhone nuevo que me acabo de comprar en Mac.
—Esperá, calmate, contame bien ¿Ibas caminando y te lo sacaron? ¿Te lo olvidaste en algún lado? ¿Cómo fue?
—Yo sé que me dijeron miles de veces que nunca deje de mirar la mochila, que cuide mis cosas y que esté atenta a no olvidarlas en ningún lado, pero bueno, me probé ropa en Forever 21 y…. —Milena no paraba de llorar
—Sí, yo estaba con ella —dijo Karen —nos probamos ropa y como había mucha gente en la cola para pagar nos vinimos a Victoria Secret a comprar cremas.

Maru acompañó a las chicas al otro local.

—¿Cuál es el probador?
Karen y Milena la llevaron.

Había remeritas, calzas, buzos, sweaters, camperas, jeans, esparcidos por todo el probador (una montaña de ropa), que parecía la habitación de un adolescente después de tres meses sin acomodar.

—A ver chicas, primero juntemos un poco esto. Porque incluso la mochila puede estar en medio de toda esta ropa —les dijo Maru.

Las tres se pusieron a doblar. Milena empezó muy entusiasmada con la idea de poder encontrar, en medio de ese lío, su mochila. Pero a medida que fueron sacando todo, su cara empezó a cambiar otra vez.

—¿No ves? ¡Me robaron! —volvió a gritar Milena
—Tranquila —le dijo Maru —¿estás segura de que acá fue el último lugar donde tuviste tu mochila?
—Sí, porque me compré el Iphone en Mac, lo metí en mi mochila y nos vinimos para acá.
—Bueno, vamos a hablar con la gente de seguridad y con la encargada a ver si quizás ellos la vieron o alguien se las dio y la guardaron.

El hombre de seguridad tomó nota de todo lo sucedido, la encargada llamó a las vendedoras y preguntó a las cajeras si alguien les había llevado algo perdido: La mochila no estaba.

—¡Me robarooooon! —volvió a gritar Milena.
—Ah, yo vi a una muchacha que salía de un probador con una mochila —dijo de pronto una de los vendedoras. —era una mochila verde.
—¡Sí! Es mi mochila —dijo Milena.
—¿De qué probador? —preguntó la encargada —y la vendedora señaló el probador donde habían estado Karen y Milena.

Milena no paraba de llorar, Karen la abrazaba, y Maru hablaba con la vendedora y con el hombre de seguridad.

—¡Es élla! —gritó de pronto la vendedora —mientras señalaba a alguien —la que se llevó la mochila ¡es élla!
—Esa es Vero —dijo Maru

Vero, una de los coordinadoras, con la mochila en la mano, caminaba agitada hacia las chicas.

—¡Estaban acá! —dijo —¡las estoy buscando hace una hora! Tomá Mile, te olvidaste esto en el probador.

Me podría pasar el día escribiendo anécdotas como las de Mile. Las chicas están tan contentas, tan fascinadas con lo que ven y tan felices de vivirlo entre ellas, que se olvidan de todo. En FunTime antes y durante todo el viaje, les repetimos la importancia del cuidado de las cosas y de ser responsables con el manejo del dinero. Pero en este sueño las emociones juegan un papel tan fundamental, que, a veces, la razón pasa a un segundo plano. Obviamente son muchas las chicas que finalmente terminan tomando conciencia y aprendiendo que para pasarla bien también es indispensable el cuidado. Y, sobre todo, que no perder las cosas es valorar lo que tenemos y el esfuerzo de quienes nos las dieron. Igual, por suerte, existen muchas Vero, que son todos los coordinadores y supervisores que están atrás de ellas, revisando probadores, baños, mesas de restaurantes y lo que se les ocurra. Pero Shhhh, que esto queda entre nosotros, ustedes no les cuenten que los coordinadores están en todos lados.

¡Los quiero mucho!
Lily