Categoría: Anécdotas de Viajes

De soñar, las chicas nunca se olvidan

De soñar, las chicas nunca se olvidan

—Mirá ¿y esta? —dijo Milena mientras le acercaba a Karen una crema a la nariz.
—¿De qué es? Me encanta
Milena miró el envase— Dreamy Vanilla, dice.
—Sí, llevala, yo también quiero una.
—Chicas, les conviene aprovechar la promo y llevarse cuatro casi al mismo precio —dijo Maru, una de las coordinadoras que estaba en el local con ellas.
—¡Buenísimo! —gritaron las dos.  Agarraron los canastos con cremas y perfumes que habían elegido y se fueron para la caja.

No había tanta gente, así que iban a pagar ahí y después iban a volver a Forever 21 donde habían dejado la pila de ropa que se habían probado, a ver si, ahora, había menos gente y podían pagar.

Adelante de ellas había dos o tres personas, esperaron y cuando llegó su turno, apoyaron todo en el mostrador para que la cajera les cobrara.

Karen agarró su mochila, sacó la billetera y pagó. Milena empezó a gritar.

—¡Me robarooooon! —y todo el local se dio vuelta.

Enseguida, Maru se acercó.

—¿Qué pasó?  ¿qué te robaron?—le preguntó Maru mientras intentaba calmarla.
—¡Todo! La mochila con mi plata, mi celular viejo y el iPhone nuevo que me acabo de comprar en Mac.
—Esperá, calmate, contame bien ¿Ibas caminando y te lo sacaron? ¿Te lo olvidaste en algún lado? ¿Cómo fue?
—Yo sé que me dijeron miles de veces que nunca deje de mirar la mochila, que cuide mis cosas y que esté atenta a no olvidarlas en ningún lado, pero bueno, me probé ropa en Forever 21 y…. —Milena no paraba de llorar
—Sí, yo estaba con ella —dijo Karen —nos probamos ropa y como había mucha gente en la cola para pagar nos vinimos a Victoria Secret a comprar cremas.

Maru acompañó a las chicas al otro local.

—¿Cuál es el probador?
Karen y Milena la llevaron.

Había remeritas, calzas, buzos, sweaters, camperas, jeans, esparcidos por todo el probador (una montaña de ropa), que parecía la habitación de un adolescente después de tres meses sin acomodar.

—A ver chicas, primero juntemos un poco esto. Porque incluso la mochila puede estar en medio de toda esta ropa —les dijo Maru.

Las tres se pusieron a doblar. Milena empezó muy entusiasmada con la idea de poder encontrar, en medio de ese lío, su mochila. Pero a medida que fueron sacando todo, su cara empezó a cambiar otra vez.

—¿No ves? ¡Me robaron! —volvió a gritar Milena
—Tranquila —le dijo Maru —¿estás segura de que acá fue el último lugar donde tuviste tu mochila?
—Sí, porque me compré el Iphone en Mac, lo metí en mi mochila y nos vinimos para acá.
—Bueno, vamos a hablar con la gente de seguridad y con la encargada a ver si quizás ellos la vieron o alguien se las dio y la guardaron.

El hombre de seguridad tomó nota de todo lo sucedido, la encargada llamó a las vendedoras y preguntó a las cajeras si alguien les había llevado algo perdido: La mochila no estaba.

—¡Me robarooooon! —volvió a gritar Milena.
—Ah, yo vi a una muchacha que salía de un probador con una mochila —dijo de pronto una de los vendedoras. —era una mochila verde.
—¡Sí! Es mi mochila —dijo Milena.
—¿De qué probador? —preguntó la encargada —y la vendedora señaló el probador donde habían estado Karen y Milena.

Milena no paraba de llorar, Karen la abrazaba, y Maru hablaba con la vendedora y con el hombre de seguridad.

—¡Es élla! —gritó de pronto la vendedora —mientras señalaba a alguien —la que se llevó la mochila ¡es élla!
—Esa es Vero —dijo Maru

Vero, una de los coordinadoras, con la mochila en la mano, caminaba agitada hacia las chicas.

—¡Estaban acá! —dijo —¡las estoy buscando hace una hora! Tomá Mile, te olvidaste esto en el probador.

Me podría pasar el día escribiendo anécdotas como las de Mile. Las chicas están tan contentas, tan fascinadas con lo que ven y tan felices de vivirlo entre ellas, que se olvidan de todo. En FunTime antes y durante todo el viaje, les repetimos la importancia del cuidado de las cosas y de ser responsables con el manejo del dinero. Pero en este sueño las emociones juegan un papel tan fundamental, que, a veces, la razón pasa a un segundo plano. Obviamente son muchas las chicas que finalmente terminan tomando conciencia y aprendiendo que para pasarla bien también es indispensable el cuidado. Y, sobre todo, que no perder las cosas es valorar lo que tenemos y el esfuerzo de quienes nos las dieron. Igual, por suerte, existen muchas Vero, que son todos los coordinadores y supervisores que están atrás de ellas, revisando probadores, baños, mesas de restaurantes y lo que se les ocurra. Pero Shhhh, que esto queda entre nosotros, ustedes no les cuenten que los coordinadores están en todos lados.

¡Los quiero mucho!
Lily

Esfuerzo compartido

Esfuerzo compartido

“Gracias Lily, gracias FunTime”  Así empezaba el mail de Carla, una de las chicas que viajó hace unos años, en Febrero. Hasta ahí nada fuera de lo normal. Por suerte son muchos los mails que nos mandan agradeciéndonos. Pero el mail de Carla era distinto. Por lo general recibimos agradecimientos de las chicas y de las familias por la experiencia inolvidable, por el cuidado, por todo lo vivido. Carla nos agradecía por eso, pero además y principalmente por haberle enseñado que cuando uno se esfuerza, los sueños se cumplen. Nos confesaba que cuando se había anotado, tenía mucho miedo de no poder viajar, porque para poder hacerlo tenía que rendir todas las materias bien, no llevarse ninguna. También nos contaba que ella no era precisamente una de esas alumnas a las que todo le sale fácil, pero que ahora, después de FunTime, se sentía más confiada, porque si lo había logrado una vez, lo podía volver a hacer.
Acabamos de volver del viaje de Febrero 2017. Fue un viaje increíble y una vez más estamos felices de haber superado las expectativas de las chicas. Pero más feliz me pone saber que en este Febrero como en tantos otros hay muchas “Carlas”, a las que quizás el camino les resulte un poco más difícil, quienes tienen que esforzarse un poco más para lograrlo, pero para quienes después, el premio es super gratificante. Y lo más lindo de todo, es que el sueño pasa a ser algo que se cumple gracias a sus familias, pero también gracias a ellas mismas.
Por eso, siempre hablamos de que FunTime no es sólo diversión, FunTime es también crecimiento, madurez y aprendizaje.  Elegir FunTime implica un compromiso, para muchas de las chicas, desde el principio. Una decisión hermosa, pero con la cual también deben tomar conciencia de que deberán esforzarse para poder cumplir su sueño, y eso, es más que valioso; es algo que les servirá para toda la vida.
Quiero agradecerles a todas las chicas y a sus familias por este viaje increíble del que acabamos de volver. Una experiencia hermosa que sin dudas, le cambia la vida a todas.
Me encantaría que compartan sus experiencias con nosotros, que dejen sus comentarios, estoy segura de les va a servir a muchas chicas para tomar coraje y empezar a volar.
Los quiero mucho,
Lily.
Un sueño más que compartido

Un sueño más que compartido

—¿Lily, estás muy ocupada? —era Romina, la recepcionista, por teléfono.
—Hola Romi, decime.
—Acá hay una nena que vino a averiguar para viajar.

Aha –Por día son muchas las chicas que al no poder venir a la reunión informativa, se acercan otro día con sus padres hasta la oficina, así que no entendía qué me quería decir Romi.
—Justo estoy con gente, ya le digo a una de las chicas que baje. Le contesté.
Romina bajó la voz, tuve que pegarme el teléfono a la oreja para poder escucharla.
—Es que son como quince —me dijo.
—¿Qué cosa son como quince? – respondí
—Los que vinieron a averiguar.
—Romi ¿estás bien vos?

Romi me hablaba como si ese mismo día hubiera empezado en la empresa, ya sabía lo que había que hacer cuando las familias venían a averiguar por el viaje. Y si era más de una familia, les tenía que decir que tomaran asiento y que esperaran a que bajara alguna de las vendedoras.
—Deciles que tomen asiento y que las chicas los van a ir atendiendo.
—No, es que los quince que vinieron son todos por la misma chica.
—¿Cómo por…? ¿Cómo se llama la chica?
—Soledad
Me acerqué a las chicas de la oficina.
—Chicas ¿alguna tiene una reunión con la familia de Soledad?
—Sí, yo —dijo Marisa —¿Qué hora es? Llegaron antes.
—Están abajo y parece que son muchos, fijate si está libre alguna de salas.

Al ratito Marisa apareció en mi oficina.
—Quieren verte a vos.
Bajé.

—Hola ¿Cómo están? —dije mientras intentaba adivinar quién era la chica que iba a viajar porque había dos o tres de alrededor de 15 años.
—Hola Lily, me dijo una señora —ella es Sol y venimos a averiguar para que festeje sus 15 con ustedes.
—Genial, hola Sol —dije —y se ve que se notó mi cara de desconcierto porque la señora enseguida agregó.
Ellos son los tíos, los abuelos y los primos. Nos vinimos todos de General Las Heras.

—Hola —dijeron todos juntos.
—Ah, que bien, se vinieron todos, cómo deben querer a esa chica —y sonreí, pasen.

No es que me molestara que vinieran todos, en FunTime si hay algo que nos encanta, es recibir gente, pero estaba entre confundida e intrigada y no quería preguntar para que no se sintieran incómodos.

—Me dijo Marisa que querían hablar conmigo.
—Perdón Lily, Marisa nos está atendiendo muy bien —dijo y soltó una risita —pero si no te molesta, y si podés, claro, nos gustaría que nos lo contaras vos. Quisimos venir a una reunión informativa, pero ese día nos fue imposible coincidir todos. Bueno hoy no estamos todos tampoco, pero sí la mayoría.
—Bueno, dos horas como dura la reunión no creo que podamos —dije y sonreí —pero podemos charlar un ratito y después, si les parece bien, Marisa les termina de contar.
—Sí, perfecto, dijo la mamá —es que nos pareció una buena idea venir todos, porque este viaje va a ser un regalo compartido. Sol es la primera de la familia en cumplir 15 y estamos todos muy emocionados y ellos no solo quieren poner la plata, quieren poder acompañarla en todo lo que tenga que ver con su sueño.

Yo me quedé mirándolos, no podía creer lo que me estaban diciendo, sentí ganas de abrazarlos. Muchas de las chicas viajan gracias a la lista de 15 en la que todos los que quieren pueden participar y formar parte del sueño de las chicas. Pero eso que estaba haciendo esa familia me conmovió. En otros de mis textos, les hablé de la grandeza de los padres al dejar que las chicas puedan festejar sus 15 como ellas lo sueñan y no como quizás a ellos les hubiera gustado. Hoy tuve ganas de agradecerles el compromiso y el amor de todos los que deciden hacer su aporte tanto económico como desde el corazón para que las chicas puedan vivir esta experiencia que, sin dudas, es única para ellas y para todos los que las acompañan.

Lluvia de sueños

Lluvia de sueños

Caminaba por una calle que no conocía, un fuerte viento hacía volar hojas y sombreros por el aire. La lluvia era cada vez más fuerte, así que me paré debajo de un toldo. De pronto, una ráfaga de viento hizo desaparecer el toldo y la lluvia se convirtió en baldazos de agua que me caían con fuerza. Abrí los ojos. Estaba soñando, en la cómoda cama del crucero, pero el ruido de mi sueño continuaba. Me levanté y miré por la ventana: Llovía.
El barco se movía un poco, eran cerca de las 6 de la mañana así que me vestí y fui a recorrer las habitaciones para ver que todas las chicas estuvieran durmiendo. No volaba una mosca.
Cuando las chicas bajaron a desayunar, no estaban con las pilas de siempre, seguramente desilusionadas por el frustrado día de playa en Las Bahamas. Había un ruido monótono de charlas con voces medio desganadas.
Uno de los coordinadores se paró arriba de una mesa y gritó:
—¿Alguna vez jugaron a la guerra de canciones arriba de un crucero 5 estrellas?
Se escuchó un “nooo” lejano.
—No las escucho —dijo el coordinador —las desafío, todas contra mí. Si ganan eligen una prueba para que yo haga, pero si gano yo, ustedes cambian esas caras.
—Yo también juego —dijo otro de los coordinadores —Pero si gano tengo un desafío más difícil, después de todo lo que se van a divertir, las reto a que puedan quedarse con la cara que tienen ahora.
Se escucharon varias risas.
—¡Participo! gritó una de las supervisoras —pero agrego una regla, las canciones tienen que tener que ver con la lluvia.
El coordinador que estaba parado arriba de la silla empezó: “I’m singing in the rain, I’m singing in the rain” ¡Con N!
No culpes a la noche” —empezó a cantar una de las chicas y todas las siguieron mientras hacían la coreografía — “no culpes a la playa, no culpes a la lluvia” ¡Con A!
—Yo —gritó la supervisora — “al este y al oeste llueve lloverá…”
Nos fuimos sumando todos, el resto de los coordinadores y supervisores y hasta algún que otro mozo desafinado. Las chicas no podían más de la risa. La onda que se generó en el barco fue alucinante.
Después llegó Mariano Botindari, uno de los coaches —¿Quién de ustedes se anima a bailar y a copiar todos los pasos que voy a hacer sin caerse con el movimiento del barco?
Los asientos quedaron todos vacíos y empezó la música.
Obviamente, siempre tenemos planificados los días de lluvia, pero esa mañana la improvisación de todo el equipo hizo que las chicas se dieran cuenta de que no hay manera de pasarla mal, llueva, truene o haya un sol radiante. Cambiarles el humor desde el principio, hizo que el día fuera increíble hasta el final.
Mientras tanto, el equipo en Buenos Aires, se ocupaba de los padres. Lo primero fue subir una pieza a Facebook para que las familias supieran que aunque el clima no ayudaba y las chicas no iban a poder ir a la playa, estaban todas bien y pasándola genial arriba del crucero. Después, había que responder los mails y los llamados de los padres que preocupados, y sin señal para comunicarse con sus hijas, querían asegurarse de que todo estuviera bien. Siempre nos mantenemos en permanente contacto, pero sabemos que hay ocasiones, como puede ser una tormenta en el crucero, que amerita toda nuestra dedicación, porque entendemos perfectamente el momento que están viviendo tanto los padres como las chicas.
Hoy, tuve ganas de hablarles del gran equipo de trabajo que tenemos en FunTime. Los que viajan con nosotros, los que se quedan, todos con el único objetivo de hacer que la experiencia de las chicas y sus familias, sea la mejor de sus vidas.
Las fiestas son un lindo momento para valorar, para agradecer y para rodearse de gente querida.
Les deseo que así como lo vivimos en la familia FunTime, la suya siempre esté unida para darse felicidad.
¡Que tengan un 2017 hermoso, lleno de proyectos y una lluvia de sueños  por cumplir!
¡Los quiero mucho!
Lily
Alegría que contagia

Alegría que contagia

Estábamos por hacer el check in con las chicas, cuando se me acerca una señora.

—Disculpe, me dicen que es con usted con quien tengo que hablar.

Lo primero que pensé, fue que tenía una hija o una sobrina, y ya estaba por decirle que me dejara su teléfono y que las chicas de la oficina la iban a llamar.

—¿Todas estas chicas van a viajar en el avión? —me preguntó.
—Sí, estamos yendo a Miami, para…
—Tiene que ser un chiste, le tengo miedo a los aviones, lo único que quiero hacer es dormir todo el viaje y va a ser imposible pegar un ojo.

Yo miré a las chicas que en ese momento no hacían otra cosa que charlar tranquilas y preocuparse por tener sus documentos consigo, tal como les había dicho yo unas dos mil quinientas veces. Menos mal que la señora no las había visto en Disney cantando, gritando, bailando, pensé

Yo entendía a la señora. Muchas veces las caras de las personas cuando ven semejante cantidad de chicas pasan primero por asombro y sonrisas hasta transformarse en preocupación. Pero habiendo viajado con ellas durante tantos años, sabía que todo estaba bajo control.

La señora seguía:

—Usted no entiende, tengo el casamiento de mi hija en Miami, salvo situaciones como esas, yo no viajo en avión. Y lo peor de todo es que con tantos nervios y emoción, me olvidé las pastillas para dormir arriba de la mesa. Ya le avisé a la compañía que si me ven durmiendo, no me despierten para comer y pedí el asiento del lado de la ventanilla para que mi compañero no me despierte cuando quiera pasar para ir al baño. Pero resulta que me toca volar con doscientas chicas que no van a parar de gritar en todo el viaje y…
—Quédese tranquila —la interrumpí —Nadie puede viajar con doscientas personas gritando y eso no va a pasar. ¿Ve esos chicos y chicas que están con ellas? Son los coordinadores, esa señora, supervisora de coordinación y estoy yo. Las chicas no viajan solas.
—Todo muy lindo, pero no me imagino cómo van a hacer para que no me despierten y este va a ser el peor viaje de mi vida – me dijo la señora y se fue otra vez a su lugar en la fila, que otra pasajera le estaba cuidando.

Subimos todos al avión, pasé por los asientos de las chicas para ver si alguna necesitaba algo y vi a la señora sentada con los ojos cerrados, agarrada de los apoyabrazos con tanta intensidad como si no los fuera a soltar nunca más, y diciendo algo en voz baja, que supongo sería algún rezo.

Horas después, el avión aterrizó, se escucharon aplausos, gritos y todos empezamos a prepararnos para bajar.

Yo estaba agarrando mi valija de mano, cuando me tocaron el hombro. Era la señora.

—¿Y? ¿qué tal? ¿Pudo dormir? —Le pregunté.
—No dormí nada. Sin mis pastillas es imposible, pero estuve todo el viaje escuchando las charlas de las chicas. Hablaban de sus vestidos, de Disney, de las fiestas. Me acordé mucho de mi hija a esas edad, sus 15 y pensar que ahora voy a su casamiento. No le voy a decir que no tuve miedo, pero la verdad, creo que fue mi mejor viaje. No hice otra cosa que pensar en cosas lindas, las chicas me transmitieron toda su alegría.

Hace apenas unas horas, el último de los vuelos aterrizó en Miami. Estamos todos más que listos y con todas las energías para vivir este sueño con todo!  Es inmensa la felicidad que siento de compartir con las chicas, y con todas sus familias, esta increíble experiencia llena de expectativas, de emociones y de esa hermosa alegría de las chicas que contagia!

¡Seguimos en contacto!

Besos, Lily

El deseo de las chicas

El deseo de las chicas

Maquillajes, peinados, vestidos, zapatos, nervios y por sobre todo mucha alegría y emoción. Estábamos todas entusiasmadísimas preparándonos para la fiesta de 15 en el Hilton, cuando escuché “Lilyyyy”.  Un “Lilyyy” que, a diferencia de los cientos que había escuchado en el día, este provenía de alguien mayor de 15 años.

Era Andrea, una de las supervisoras, que caminaba junto a Lucila, una de las chicas que no paraba de llorar.

—¿Qué pasó? —pregunté.
—Esto me pasó, mirá —me contestó Lucila mientras me mostraba el vestido.

Lo recorrí con la mirada. De arriba a abajo, de izquierda a derecha, intentando encontrar alguna mancha o un agujero, incluso le pedí a Lucila que diera una vuelta, pero nada. El vestido, intacto.

—¿Una de las chicas tiene uno igual? ¿es eso? ¿te lo copiaron? —le pregunté
—no te preocupes, cada una lo luce de una manera diferentes, además…                                     —¿A vos te parece que alguien puede tener un vestido igual a este? —gritó Lucila —¡es horrible!
—¿Pero por qué lo trajiste si no te gusta?
—Mi mamá quiere que me lo ponga, me dijo que era su sueño verme con este vestido, pero es un asco, pareciera que me vestí para la fiesta de disfraces.

Andrea me miraba y movía los labios: “A mí me encanta“. Y a mí también me encantaba, pero a Lucila no, así que había que resolver el tema, porque ninguna de las chicas puede vivir triste su fiesta de 15 y menos por un vestido.

—Vamos a hacer una cosa – le dije —¿vos trajiste otro vestido?
—Me compré uno re lindo en el shopping.
—Bueno, perfecto, vení conmigo.

Fui con Lucila dónde estaban los fotógrafos.

—Joni, vení necesito que me hagas un favor, sacale diez, quince fotos a Lucila y subilas a Facebook para que las vea su mamá.
—Y vos Lu, tratá de hacer un esfuerzo y poné tu mejor cara de alegría. Hacé de cuenta que estamos en la fiesta de disfraces y que te vas a ganar el premio al mejor disfraz.

Lucila sonrió.

—¿Ves? así, esa carita quiero. Después andá a la habitación, ponete ese vestido divino que te compraste y disfrutá de tu noche con todas tus amigas.

Lucila se fue con Joni. Andrea y yo caminamos juntas hacia el salón para ver los últimos detalles.

—¿Y le vamos a mentir a la mamá? —Me preguntó Andrea, medio horrorizada.
—No le vamos a mentir, a la vuelta le vamos a contar todo. Pero yo estoy segura de que va a estar mucho más contenta cuando sepa que ayudamos a su hija para que pase su fiesta feliz, en vez de que si la obligamos a dejarse ese vestido y se pasa toda la noche llorando.

Me fui a ver cómo andaban las chicas con sus preparativos, y me quedé con una sensación linda. No la pude racionalizar enseguida. Como cuando uno siente algo y no sabe bien por qué. Pero más tarde, durante la fiesta viendo la energía y la emoción de las chicas, pude ponerlo en palabras y se lo comenté a Andrea:
“Es increíble lo que los padres hacen por sus hijas, al priorizar lo que ellas realmente quieren para sus 15 y no lo que ellos quizás soñaron.”
Todos en FunTime coincidimos en que hay algo que hace que esta experiencia sea única: el viaje está pensado, diseñado y coordinado sólo y exclusivamente para las chicas. Pero para que esto sea posible tenemos que escucharlas en todo momento. Sus gustos, sus temores, sus vivencias, sus alegrías fueron cambiando durante los 26 años que venimos haciendo FunTime. Estar siempre atentos nos enriquece. Antes era frecuente escuchar a las chicas decir que la fiesta era más un deseo de los padres que de ellas. No les interesaba festejar sus 15 con la comida que elegían pensando en los invitados, ni sacarse fotos en cada una de las veinticinco mesas con gente que ni conocían, ni pasarse veinte minutos bailando el vals con un desfile de parientes y amigos de los padres. Hoy las chicas de 15 son más maduras y desean ser escuchadas. Por eso veo que la elección de festejar con FunTime es una decisión consensuada entre chicas y padres que genera un vínculo diferente apenas comienzan los preparativos del viaje. Por eso, la experiencia no sólo son los 15 días. Es el antes, el durante y el después en que toda la familia disfruta del viaje. Es una experiencia que enriquece a las chicas enormemente. Las vemos relacionarse con nuevas amigas, divertirse, compartir cada momento de una manera tan intensa y con tanta emoción que realmente cuesta explicarlo con palabras. Hoy también los padres tienen la posibilidad de “vivir” el viaje a través de nuestras redes sociales y disfrutar en tiempo real de la alegría de sus hijas. Los padres nos cuentan que cuando ven tanta felicidad en sus hijas, saben que la mejor decisión que pudieron haber tomado fue la de regalarles lo que ellas tanto desearon.

¡Me encantaría que me cuenten cómo lo vivieron ustedes!

Besos, Lily.

 

Mejores Amigas

Mejores Amigas

—¡Lilyyy me quiero cambiar ya de habitación! —me dijo Sofi con un tono de voz desgarrador como si me estuviera contando que se le perdió todo el equipaje con los documentos adentro.
—¿Por qué? ¿Qué pasó? —le pregunté —¿se pelearon?
—No, pero quiero estar con Mara, es mi mejor amiga.

Si bien no era como perder la valija entera, yo podía entender lo importante que era, para ellas, estar juntas. A esa edad dos mejores amigas lo son todo. Entonces, empezó el rompecabezas: antes que nada, había que averiguar si alguna de la habitación de Mara se quería cambiar para dejarle el lugar a Sofi. Y sí, Jazmín quería porque también era amiga de las chicas de la habitación de Sofi, pero solo si con ella se cambiaba su amiga Valen. Pero resulta que ninguna de la habitación de Sofi se quería ir para dejarle el lugar a las dos. Y Jazmín sin Valen no se cambiaba porque ¨somos recontra amiga y no la voy a dejar sola¨ Así que tuvimos que averiguar en las otras habitaciones. Les dije a las chicas que íbamos a hacer todo lo posible. En una habitación había dos chicas a las que no les molestaba cambiarse, entonces ahí podrían ir Sofi y Mara, pero volvíamos a tener el mismo problema, porque eran dos chicas juntas y nos iban a quedar dos lugares (el de Sofi y Mara) pero en habitaciones separadas.
Nos fuimos de shopping y yo les iba preguntando, mientras me hacía un dibujo mental de las habitaciones, después en un papel, porque ya estaba mareada. Que salía una, pero querían entrar dos, que en tal quedaba un lugar, pero otra quedaba colgada. Yo aprovechaba mientras nos sacábamos fotos, mientras alguna me preguntaba si le quedaba mejor esta remerita o la otra, en las escaleras mecánicas. Toda situación era buena para preguntar. Hasta que después de armar y desarmar, de poner y de sacar, finalmente se produjo el milagro y, ya ni me acuerdo cómo, todo quedó resulto. Y lo más importante para nosotros: Todas contentas.
Volvimos al hotel después de un día increíble y a mí me empezó a dar vueltas algo por la cabeza: antes de viajar, las chicas votan con quién quieren estar en las habitaciones. Entonces ¿Nosotros nos habíamos equivocado y no las habíamos puesto juntas? ¿o ellas se habían equivocado al votar? Lo primero era muy poco probable, porque siempre revisamos varias veces y varias personas que todo quede como las chicas lo piden. Lo segundo era muy probable, pero raro, porque en ningún momento las chicas me dijeron, o mejor dicho gritaron o lloraron que ellas habían pedido juntas y que era injusto y que esto era lo peor que les había pasado en sus vidas, reacción más que esperable en este tipo de casos (a los 15 años, claro).
Fui inmediatamente a mirar las votaciones en mi Ipad: evidentemente Mara y Sofi se habían equivocado al votar, porque yo no veía por ningún lado sus votaciones. Sin quedarme conforme, pensé en llamar a Buenos Aires para corroborarlo, por si había algún error. Pero rápidamente abandoné esa idea. Antes de hacer eso, y de que todos en la oficina me quisieran revolear el teléfono por la cabeza, (no sin motivos: mientras que las chicas están de viaje el equipo que queda en Buenos Aires trabaja tanto como los que viajamos con ellas), fui a buscar a Sofi y a Mara:

—¿Chicas, ustedes se votaron para la habitación?
—No.
—¿Y por qué no? Si son mejores amigas ¿Sabían que antes de viajar podían votarse? ¿no? Eso lo explicamos en la reunión cuando….
—Es que nos conocimos acá —me interrumpió Mara.
—Sí, nos hicimos amigas acá —dijo Sofi.

Lo que significaba que eran amigas desde hacía tres días, porque ese era nuestro tercer día de viaje.
Un grupo de chicas pasó cantando y Sofi y Mara se fueron corriendo y saltando detrás de ellas.
Primero tuve ganas de decirles unas cuantas cosas, como a mis propios hijos cuando se mandan alguna. Pero después las vi ahí, tan felices, abrazadas, cantando, bailando, y sentí mucha emoción. Porque una vez más, vi lo lindo que se genera en FunTime y lo valioso que es tener amigas. Esas de toda la vida, las de hace un tiempo o la de hace tres días. Es impagable transitar la vida junto a ellas.
Será porque durante los viajes, estoy abocada las 24 horas del día a las chicas y ahí, sin otra cosa que me ocupe la cabeza, no se me ocurre pensar que sus problemas son irrelevantes. Todo lo que a ellas les preocupa o las pone mal, para mí es importante. Deberíamos poder ponernos en ¨modo FunTime¨ de vez en cuando ¿No les parece? Valorar que nos cuenten lo que les pasa, que confíen en nosotros y ponernos por un rato en la cabeza y las emociones de la chica o el chico de 15 que fuimos. Darnos cuenta de que es fundamental hablar con ellos, compartir, preguntarles, indagar y entenderlos. Porque muchas veces está a nuestro alcance ayudarlos, solo que no nos damos cuenta. Y cerca de ellos, nosotros también vamos aprendiendo. Ellos saben de valores, de confianza, de amor, de respeto, tanto o más que nosotros. Si no, cómo se explica que, así como lo es para las chicas, cada viaje sea para mí una experiencia tan enriquecedora y llena de enseñanzas.

¡Me encantaría leer sus opiniones!

¡Besos! Lily.