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Libertad interior

Libertad interior

Hace poco fue El Día De La Mujer. Todas conocemos la historia de aquella fábrica que se incendió, en la que había mujeres que estaban luchando por sus derechos. Creo que pasan los años y todas seguimos llevando dentro nuestro un poco de esas mujeres. Por un lado está la libertad que con el tiempo y la lucha van concediendo las sociedades, las leyes, las costumbres de cada país, de cada religión. Pero también está la libertad interior que cada una de nosotras se permite disfrutar. Y es de esa libertad de la que hoy tenía ganas de hablarles.

Todos los días, hacen más de 27 años, vuelvo a elegir mi trabajo, las cosas que me gusta hacer, como me relaciono con mi familia, lo que comparto con ellos, lo que comparto conmigo misma. También me siento libre al elegir no hacer ciertas cosas o resignar otras por la gente que amo. Eso que ustedes hacen con tanto cariño, al permitirles a sus hijas volar y festejar sus 15 como ellas lo soñaron.

A mí me emociona y admiro verlas y verme trabajar, ir de compras, salir con amigas, ocuparnos de nuestras familias, estar en cada detalle para que no le falte nada a nadie y como si fuera poco dedicarnos tiempo a nosotras mismas. Pero también es cierto que vivimos a las corridas, que el tiempo no nos alcanza y que a veces las obligaciones nos superan y no siempre podemos elegir. A veces nos parece que son muchas las ocasiones en que tenemos que resignar nuestras ganas. Por eso mismo me parece que nunca debemos dejar de sentirnos libres, incluso cuando nos gustaría serlo mucho más. Se trata de mantener viva la sensación aunque sea con pequeñas cosas, aunque sea un ratito cada día.
Cuando hace muchos años nosotros pensamos en FunTime, lo hicimos también con la idea de darles a las chicas libertad. Libertar de elegir festejar sus 15 de una manera diferente, libertad de elegir nuevas amigas, de estar lejos de los padres y seguir creciendo, conociéndose.
De ese mismo modo surgió Ladies Week, un viaje en el que las mujeres viajan a Nueva york para sentirse libres de todas las obligaciones, para reencontrarse con ellas mismas y con el tiempo de poder hacer lo que desean. Dentro de muy poquito, en mayo de este año, tenemos nuestra primera salida y estamos ansiosos de ver cómo las madres pueden experimentar la misma sensación de libertad que sienten sus hijas cuando viajan con nosotros. Cada una desde su lado, desde sus necesidades y sus tiempo. Cada etapa de la vida es diferente y cada mujer es diferente, pero hay algo que nos une a todas: el amor y la pasión por dejar ser libres a los otros y por encontrar nuestra propia libertad.

¡Las quiero mucho!

Lily

Mejores Amigas

Mejores Amigas

—¡Lilyyy me quiero cambiar ya de habitación! —me dijo Sofi con un tono de voz desgarrador como si me estuviera contando que se le perdió todo el equipaje con los documentos adentro.
—¿Por qué? ¿Qué pasó? —le pregunté —¿se pelearon?
—No, pero quiero estar con Mara, es mi mejor amiga.

Si bien no era como perder la valija entera, yo podía entender lo importante que era, para ellas, estar juntas. A esa edad dos mejores amigas lo son todo. Entonces, empezó el rompecabezas: antes que nada, había que averiguar si alguna de la habitación de Mara se quería cambiar para dejarle el lugar a Sofi. Y sí, Jazmín quería porque también era amiga de las chicas de la habitación de Sofi, pero solo si con ella se cambiaba su amiga Valen. Pero resulta que ninguna de la habitación de Sofi se quería ir para dejarle el lugar a las dos. Y Jazmín sin Valen no se cambiaba porque ¨somos recontra amiga y no la voy a dejar sola¨ Así que tuvimos que averiguar en las otras habitaciones. Les dije a las chicas que íbamos a hacer todo lo posible. En una habitación había dos chicas a las que no les molestaba cambiarse, entonces ahí podrían ir Sofi y Mara, pero volvíamos a tener el mismo problema, porque eran dos chicas juntas y nos iban a quedar dos lugares (el de Sofi y Mara) pero en habitaciones separadas.
Nos fuimos de shopping y yo les iba preguntando, mientras me hacía un dibujo mental de las habitaciones, después en un papel, porque ya estaba mareada. Que salía una, pero querían entrar dos, que en tal quedaba un lugar, pero otra quedaba colgada. Yo aprovechaba mientras nos sacábamos fotos, mientras alguna me preguntaba si le quedaba mejor esta remerita o la otra, en las escaleras mecánicas. Toda situación era buena para preguntar. Hasta que después de armar y desarmar, de poner y de sacar, finalmente se produjo el milagro y, ya ni me acuerdo cómo, todo quedó resulto. Y lo más importante para nosotros: Todas contentas.
Volvimos al hotel después de un día increíble y a mí me empezó a dar vueltas algo por la cabeza: antes de viajar, las chicas votan con quién quieren estar en las habitaciones. Entonces ¿Nosotros nos habíamos equivocado y no las habíamos puesto juntas? ¿o ellas se habían equivocado al votar? Lo primero era muy poco probable, porque siempre revisamos varias veces y varias personas que todo quede como las chicas lo piden. Lo segundo era muy probable, pero raro, porque en ningún momento las chicas me dijeron, o mejor dicho gritaron o lloraron que ellas habían pedido juntas y que era injusto y que esto era lo peor que les había pasado en sus vidas, reacción más que esperable en este tipo de casos (a los 15 años, claro).
Fui inmediatamente a mirar las votaciones en mi Ipad: evidentemente Mara y Sofi se habían equivocado al votar, porque yo no veía por ningún lado sus votaciones. Sin quedarme conforme, pensé en llamar a Buenos Aires para corroborarlo, por si había algún error. Pero rápidamente abandoné esa idea. Antes de hacer eso, y de que todos en la oficina me quisieran revolear el teléfono por la cabeza, (no sin motivos: mientras que las chicas están de viaje el equipo que queda en Buenos Aires trabaja tanto como los que viajamos con ellas), fui a buscar a Sofi y a Mara:

—¿Chicas, ustedes se votaron para la habitación?
—No.
—¿Y por qué no? Si son mejores amigas ¿Sabían que antes de viajar podían votarse? ¿no? Eso lo explicamos en la reunión cuando….
—Es que nos conocimos acá —me interrumpió Mara.
—Sí, nos hicimos amigas acá —dijo Sofi.

Lo que significaba que eran amigas desde hacía tres días, porque ese era nuestro tercer día de viaje.
Un grupo de chicas pasó cantando y Sofi y Mara se fueron corriendo y saltando detrás de ellas.
Primero tuve ganas de decirles unas cuantas cosas, como a mis propios hijos cuando se mandan alguna. Pero después las vi ahí, tan felices, abrazadas, cantando, bailando, y sentí mucha emoción. Porque una vez más, vi lo lindo que se genera en FunTime y lo valioso que es tener amigas. Esas de toda la vida, las de hace un tiempo o la de hace tres días. Es impagable transitar la vida junto a ellas.
Será porque durante los viajes, estoy abocada las 24 horas del día a las chicas y ahí, sin otra cosa que me ocupe la cabeza, no se me ocurre pensar que sus problemas son irrelevantes. Todo lo que a ellas les preocupa o las pone mal, para mí es importante. Deberíamos poder ponernos en ¨modo FunTime¨ de vez en cuando ¿No les parece? Valorar que nos cuenten lo que les pasa, que confíen en nosotros y ponernos por un rato en la cabeza y las emociones de la chica o el chico de 15 que fuimos. Darnos cuenta de que es fundamental hablar con ellos, compartir, preguntarles, indagar y entenderlos. Porque muchas veces está a nuestro alcance ayudarlos, solo que no nos damos cuenta. Y cerca de ellos, nosotros también vamos aprendiendo. Ellos saben de valores, de confianza, de amor, de respeto, tanto o más que nosotros. Si no, cómo se explica que, así como lo es para las chicas, cada viaje sea para mí una experiencia tan enriquecedora y llena de enseñanzas.

¡Me encantaría leer sus opiniones!

¡Besos! Lily.

Inicio de mi Blog

Inicio de mi Blog

Cuando tenía 15 años, soñé con festejarlos en Disney, pero en ese momento no pude cumplirlo. Y quizás fue la fuerza y la magia de un sueño como ese, o quizás lo tenaz que soy cuando quiero conseguir algo, o probablemente todo eso junto, que hizo que hace 25 años naciera FunTime: un increíble viaje de 15 en Disney, Miami y el Caribe.

La idea de este blog surgió ante mis ganas de compartir las increíbles historias que vivo junto a las chicas, antes, durante y después de los viajes. Me pareció egoísta quedármelas. Y pensé: si compartí ese gran sueño que me persigue desde que era una nena, a través de los viajes que hacen las chicas, por qué no compartir también cómo los vivimos.

¡Ah, y prepárense! Porque, así como un día soñé con las chicas, últimamente estoy teniendo muchos sueños con todas sus familias y los pienso cumplir!

¡Besos! Lily