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Dejarlas volar

Dejarlas volar

Un día, después de una reunión informativa, se me acercó un papá:

—Mi hija y mi mujer ya vinieron a la reunión y están convencidas de que lo que quieren es que Belu festeje sus 15 con FunTime.
—Buenísimo —le dije
—Ellas no saben que yo vine y no quiero que sepan porque no me gustaría desilusionar a Belu. Pero yo no estoy tan convencido.
Le pedí al papá que me siguiera, subimos las escaleras y nos sentamos en mi oficina. —Contame ¿qué es lo que te hace dudar?
—Tener a mi hija a tantos kilómetros de distancia, y no es que no confíe en ustedes, pero me cuesta pensar en que esté tan lejos de nosotros.

Yo entendía perfectamente lo que le pasaba a este papá, a mí misma como madre seguramente también me pasaría. Pero también sabía que si el papá había venido hasta acá a escuchar la reunión y a charlar conmigo era porque dentro suyo también quería cumplirle el sueño a su hija.

—¿Viste todos los padres que había hoy en la reunión? —le pregunté – multiplicá eso por miles y miles de padres que son los que anotaron a las chicas durante todos estos años ¿Pensás que a todos ellos no les pasaba lo mismo que a vos? Lo que sentís es lo más normal.

El papá me miraba y esbozaba una pequeña sonrisa.

—Ahora cuando bajemos —seguí —te voy a pedir un favor. Hablá con otros padres, preguntales que sienten ellos y vas a ver que lo que te digo es así. Obviamente la decisión es de ustedes y es más que respetable, pero te pido algo más, entrá a Facebook y leé los comentarios de los papás de las chicas que ya viajaron y te vas a dar cuenta de que todo ese miedo se va cuando ven la cara de felicidad de las chicas. Y cuando vuelven y las escuchan decir ¨gracias¨ no hay palabras para explicarte lo que sienten.

Obviamente Belu viajó, y después el papá me escribió un mail hermoso contándome lo feliz que estaba de haber dejado de lado sus miedos y sus deseos de estar con ella, para cumplirle el sueño.
El viernes vivimos una fiesta impresionante con las chicas que van a viajar en el 2016, 2017, 2018 y 2019. Y mientras miraba sus caras, llenas de felicidad, de pasión, había algo en lo que no podía dejar de pensar: Los padres FunTime son increíbles. Porque ser padres FunTime es mucho más que anotar a sus hijas en el viaje. Los padres FunTime son aquellos que, quizás dejando de lado sus ganas de festejar los 15 con sus hijas, escuchan y aceptan el deseo de ellas. Son aquellos que viajan kilómetros y kilómetros para venir a la reunión informativa y aquellos que las traen a una fiesta, se quedan afuera esperándolas durante horas y se llenan de felicidad al escuchar los gritos de alegría de las chicas mientras escuchan a sus artistas favoritos. Son aquellos que duermen con el celular prendido durante 15 días por si a las tres de la mañana sus hijas necesitan contarles algo. Y los que se la pasan en Facebook para vivir el minuto a minuto del viaje. Son aquellos padres increíbles que finalmente hacen sus miedos a un lado para dejarlas  volar.
Besos, Lily.
Mejores Amigas

Mejores Amigas

—¡Lilyyy me quiero cambiar ya de habitación! —me dijo Sofi con un tono de voz desgarrador como si me estuviera contando que se le perdió todo el equipaje con los documentos adentro.
—¿Por qué? ¿Qué pasó? —le pregunté —¿se pelearon?
—No, pero quiero estar con Mara, es mi mejor amiga.

Si bien no era como perder la valija entera, yo podía entender lo importante que era, para ellas, estar juntas. A esa edad dos mejores amigas lo son todo. Entonces, empezó el rompecabezas: antes que nada, había que averiguar si alguna de la habitación de Mara se quería cambiar para dejarle el lugar a Sofi. Y sí, Jazmín quería porque también era amiga de las chicas de la habitación de Sofi, pero solo si con ella se cambiaba su amiga Valen. Pero resulta que ninguna de la habitación de Sofi se quería ir para dejarle el lugar a las dos. Y Jazmín sin Valen no se cambiaba porque ¨somos recontra amiga y no la voy a dejar sola¨ Así que tuvimos que averiguar en las otras habitaciones. Les dije a las chicas que íbamos a hacer todo lo posible. En una habitación había dos chicas a las que no les molestaba cambiarse, entonces ahí podrían ir Sofi y Mara, pero volvíamos a tener el mismo problema, porque eran dos chicas juntas y nos iban a quedar dos lugares (el de Sofi y Mara) pero en habitaciones separadas.
Nos fuimos de shopping y yo les iba preguntando, mientras me hacía un dibujo mental de las habitaciones, después en un papel, porque ya estaba mareada. Que salía una, pero querían entrar dos, que en tal quedaba un lugar, pero otra quedaba colgada. Yo aprovechaba mientras nos sacábamos fotos, mientras alguna me preguntaba si le quedaba mejor esta remerita o la otra, en las escaleras mecánicas. Toda situación era buena para preguntar. Hasta que después de armar y desarmar, de poner y de sacar, finalmente se produjo el milagro y, ya ni me acuerdo cómo, todo quedó resulto. Y lo más importante para nosotros: Todas contentas.
Volvimos al hotel después de un día increíble y a mí me empezó a dar vueltas algo por la cabeza: antes de viajar, las chicas votan con quién quieren estar en las habitaciones. Entonces ¿Nosotros nos habíamos equivocado y no las habíamos puesto juntas? ¿o ellas se habían equivocado al votar? Lo primero era muy poco probable, porque siempre revisamos varias veces y varias personas que todo quede como las chicas lo piden. Lo segundo era muy probable, pero raro, porque en ningún momento las chicas me dijeron, o mejor dicho gritaron o lloraron que ellas habían pedido juntas y que era injusto y que esto era lo peor que les había pasado en sus vidas, reacción más que esperable en este tipo de casos (a los 15 años, claro).
Fui inmediatamente a mirar las votaciones en mi Ipad: evidentemente Mara y Sofi se habían equivocado al votar, porque yo no veía por ningún lado sus votaciones. Sin quedarme conforme, pensé en llamar a Buenos Aires para corroborarlo, por si había algún error. Pero rápidamente abandoné esa idea. Antes de hacer eso, y de que todos en la oficina me quisieran revolear el teléfono por la cabeza, (no sin motivos: mientras que las chicas están de viaje el equipo que queda en Buenos Aires trabaja tanto como los que viajamos con ellas), fui a buscar a Sofi y a Mara:

—¿Chicas, ustedes se votaron para la habitación?
—No.
—¿Y por qué no? Si son mejores amigas ¿Sabían que antes de viajar podían votarse? ¿no? Eso lo explicamos en la reunión cuando….
—Es que nos conocimos acá —me interrumpió Mara.
—Sí, nos hicimos amigas acá —dijo Sofi.

Lo que significaba que eran amigas desde hacía tres días, porque ese era nuestro tercer día de viaje.
Un grupo de chicas pasó cantando y Sofi y Mara se fueron corriendo y saltando detrás de ellas.
Primero tuve ganas de decirles unas cuantas cosas, como a mis propios hijos cuando se mandan alguna. Pero después las vi ahí, tan felices, abrazadas, cantando, bailando, y sentí mucha emoción. Porque una vez más, vi lo lindo que se genera en FunTime y lo valioso que es tener amigas. Esas de toda la vida, las de hace un tiempo o la de hace tres días. Es impagable transitar la vida junto a ellas.
Será porque durante los viajes, estoy abocada las 24 horas del día a las chicas y ahí, sin otra cosa que me ocupe la cabeza, no se me ocurre pensar que sus problemas son irrelevantes. Todo lo que a ellas les preocupa o las pone mal, para mí es importante. Deberíamos poder ponernos en ¨modo FunTime¨ de vez en cuando ¿No les parece? Valorar que nos cuenten lo que les pasa, que confíen en nosotros y ponernos por un rato en la cabeza y las emociones de la chica o el chico de 15 que fuimos. Darnos cuenta de que es fundamental hablar con ellos, compartir, preguntarles, indagar y entenderlos. Porque muchas veces está a nuestro alcance ayudarlos, solo que no nos damos cuenta. Y cerca de ellos, nosotros también vamos aprendiendo. Ellos saben de valores, de confianza, de amor, de respeto, tanto o más que nosotros. Si no, cómo se explica que, así como lo es para las chicas, cada viaje sea para mí una experiencia tan enriquecedora y llena de enseñanzas.

¡Me encantaría leer sus opiniones!

¡Besos! Lily.